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Gerardo Fernández Morante, Policía Local de Pinos Puente ha sido condecorado con la Gran Cruz al Mérito Humanitario de Andalucía

El agente ha salvado varias vidas gracias a sus intervenciones en alguna de las cuales ha puesto en riesgo su propia vida

Gerardo Fernández Morante se convirtió el pasado viernes 22 de febrero en el Policía Local más condecorado de nuestra comunidad autónoma al recibir la Gran Cruz al Mérito Humanitario de Andalucía. Fue en Sevilla donde recogió el merecido galardón arropado por su familia y miembros del Equipo de Gobierno de Pinos Puente. La comisión de la Orden al Mérito Humanitario de Andalucía ha valorado cuatro intervenciones en las que ha mostrado una conducta “que evidencia un sobresaliente y excepcional valor personal, abnegación y eficacia, con riesgo de la propia vida en dos de las intervenciones.” También han valorado su labor como docente voluntario en varias asociaciones para personas discapacitadas. “Empecé en ASPACE para enseñar a personas con parálisis cerebral a respirar en quietud y silencio, y ellos sin embargo me enseñaron a vivir. Hay cosas que no las enseña la universidad. Ahora son mi familia”, comenta.

Dedicado a su profesión como Policía Local desde 2006 en los municipios de Pinos Puente y Cúllar Vega, ha protagonizado numerosas hazañas, destacando entre otras, la difícil intervención en la que se vio envuelto junto a un cabo de la Guardia Civil, en la que ambos no dudaron en escalar y entrar por una ventana para rescatar a una mujer y a su hijo de dieciocho meses que estaban siendo brutalmente agredidos, y detener al agresor tras una fuerte resistencia. Un año después, concretamente el día de Todos los Santos, pudo evitar, junto su compañero de la Policía Local, Carlos Ortega, la muerte súbita de un niño de tres años tras sufrir una parada cardíaca en el Campo Santo junto a su familia. El pequeño pudo volver a su casa tras una semana hospitalizado. Otra actuación policial destacable fue la que protagonizó en diciembre de 2015 cuando acompañó a varios compañeros de la Guardia Civil, para localizar y detener a un pirómano de origen musulmán, que estaba quemando un monte en nombre de Alá. Tras varias horas de ascenso escarpado y oscuro, y desconociendo si el individuo portaba algún arma de fuego, como afirmaban varios testigos, pudieron detenerlo, evitando daños incalculables. Los hechos ocurrieron poco después de los atentados yijadistas de París en noviembre de 2015. El detenido sufría graves trastornos psicológicos.

En su última hazaña, Gerardo acudió a urgencias por un fuerte dolor de muelas cuando evitó que una adolescente de origen alemán se arrojara al vacío tras haberse cortado previamente las venas. Fueron momentos de mucha angustia, eran las 15:30h y hacia más de 40 º. La situación era dramática. Al final, y tras muchas circunstancias, pudo atraparla y salvarle la vida.

“Estoy muy agradecido por todos los reconocimientos y felicitaciones que he recibido en estos últimos años pero no soy un héroe, solo soy un ser humano que trabaja para los demás. De hecho, un héroe se hace en un instante, sin embargo para ser una buena persona hace falta toda una vida. Tengo la inmensa suerte de hacer de mi profesión algo de profunda belleza, compartiéndola con extraordinarios compañeros, personas excepcionales que pasan desapercibidas día tras día. Ellos también son héroes.” asegura.

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